Ciencia y tecnología

Una siesta puede salvarte la vida.

Algunas empresas, con el objetivo de una mayor autonomía de sus empleados, hace unos años y sobre la base de investigaciones comenzaron a soltar pequeñas siestas durante las horas de trabajo, principalmente después de la pausa después del almuerzo. Las investigaciones demuestran que una siesta corta durante la tarde puede renovar el cuerpo y recargar la mente. Tal como sucede durante el sueño nocturno.

Sara Mednick, profesora de psicología en la Universidad de California, en su libro «Take a Snooze! Cambie su vida», reporta sus 15 años de investigación sobre los beneficios físicos y cognitivos de una siesta. Beneficios que incluyen una mejora significativa en el rendimiento, desde la percepción visual hasta la creatividad.

Pero no todo es un desastre. No es sólo tomar un pequeño descanso y dormir. En el caso de las siestas, el tiempo lo es todo. «La regla es que de seis a ocho horas después de levantarse por la mañana, sería bueno tomar una siesta», dijo Mednick. Este período se acerca a lo que para la mayoría de los trabajadores sería la hora del almuerzo. Entre las 13:00 y las 15:00.

La hora

Sin embargo, muchos se preguntan cuál sería el momento ideal para una siesta. La Fundación Nacional del Sueño en los Estados Unidos recomienda una siesta de 20 a 30 minutos. Eso es porque, después de ese tiempo de sueño, podemos aturdirnos. Una condición llamada «inercia del sueño». Sin embargo, la investigación de Mednick reveló que las siestas más largas pueden traer beneficios considerables al ciclo natural del sueño.

«Hemos encontrado que hay etapas de sueño realmente específicas que apoyan diferentes tipos de rendimiento, desde la creatividad hasta el aumento de nuestra percepción, sólo para mejorar nuestra memoria. Hay mucha evidencia que nos muestra que el cerebro definitivamente está procesando nuestras experiencias previas y ayudando a formar nuevas ideas también», dijo Mednick.

Según la investigadora, durante un estudio realizado en 2002, pudo concluir que las personas que toman siestas de alrededor de una hora superan significativamente a las que descansan durante 30 minutos en una prueba de percepción visual. La prueba se aplicó en diferentes momentos del día. Por otro lado, los que no tomaron una siesta no estaban ni siquiera cerca de los otros, en términos de resultados.

Para Mednick, una siesta de 90 minutos sería perfecto. «Con una siesta de 90 minutos, uno pasa por todas las etapas del sueño y no hay nada mejor», dice Mednick. Pero para aquellos que no tienen este privilegio, el investigador garantiza que incluso 5 minutos de siesta pueden mejorar su estado de alerta y dar un pequeño restablecimiento en su cerebro.

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