Ciencia y tecnología

¿Qué mató a Lucy, el fósil más conocido de la Tierra?

Siendo el más famoso de nuestros ancestros lejanos, el fósil de Lucy sigue siendo objeto de muchos estudios e investigaciones, incluso porque estos descubrimientos pueden aportarnos mucha información sobre nuestro pasado. Ya tenemos mucha información al respecto, pero todavía tenemos mucho que confirmar.

Ya sabemos que murió hace 3,18 millones de años. Y un estudio reciente señala que Lucy, de la especie Australopithecus afarensis, probablemente murió debido a las lesiones resultantes de una caída. Pero este descubrimiento no cierra el caso, ya que este escenario propuesto que llevó a su muerte plantea el debate sobre cómo llegaron los primeros miembros de nuestro árbol genealógico.

El fósil

El descubrimiento de sus restos, descubiertos en la región de Afar (Etiopía) en 1974, aportó nuevas pruebas que ayudaron a comprender la evolución humana. En esa época, era considerado el homínido fósil más antiguo jamás encontrado. Los paleontólogos recuperaron gran parte del esqueleto de Lucy, lo suficiente como para creer que tenía rastros que le permitían trepar a los árboles e incluso caminar erguida. Hoy, 45 años después, los científicos todavía discuten si ella y los otros miembros de Australopithecus afarensis vivían la mayor parte del tiempo caminando totalmente de pie.

Las conclusiones del nuevo estudio, que fue publicado en la revista Nature , no resuelven este problema, pero añaden una nueva perspectiva y evidencia a la discusión. Para los investigadores, la explicación más coherente de las lesiones que Lucy sufrió antes de su muerte es que se cayó de un árbol.

Causa de la muerte

El estudio fue dirigido por el antropólogo John Kappelman de la Universidad de Texas en Austin, y por medio de tomografía computarizada reveló que varios huesos de Lucy fueron fracturados justo antes de su muerte. Los investigadores creen que se cayó desde una altura de unos 40 pies, basándose en cálculos del peso y la gravedad de las lesiones.

Otro factor interesante, que sólo fue posible gracias a la tomografía computarizada de los huesos fosilizados, y que generó más de 35.000 imágenes, fue el hecho de que el hueso derecho del brazo de Lucy aún estaba en su lugar, incluso después de la supuesta caída, lo que sugiere que el tejido blando alrededor del hueso, lo mantenía todo unido, en lugar de extenderse.

Tras el descubrimiento de este detalle, el equipo volvió a examinar los exámenes e identificó otras fracturas que debió sufrir poco antes de su muerte. Los patrones de las fracturas indican que todavía estaba viva cuando ocurrieron, y que no tenía signos de curación, lo que sugiere que no sobrevivió mucho después de haber sido lesionada.

A partir de estos análisis, los científicos llegaron a la conclusión de que primero se había caído de un árbol, cayendo de pie y estirando los brazos para sostenerse mientras caía. La extensión de sus heridas indica que murió unos momentos después de la caída.

Determinar con precisión la causa de la muerte de Lucy no sólo es un descubrimiento interesante, sino que también contribuye al debate sobre cómo vivían Lucy y su especie, si eran habitantes de árboles o bípedos, y si seguían siendo terrestres como los seres humanos hoy en día.

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