Ciencia y tecnología

Los mini cerebros artificiales ya son una realidad, ¿entiendes?

Nuestro cerebro, por supuesto, es uno de los órganos más importantes que tenemos. Tanto es así que es crucial para nuestra supervivencia. Tanto que si deja de funcionar, moriremos. Incluso si todos los órganos funcionan, nuestro cuerpo simplemente muere si el cerebro falla. El órgano es como una supercomputadora, una máquina real. Sin embargo, a diferencia de las máquinas reales, todavía no entendemos realmente nuestro cerebro y cómo funciona. Sí, hemos avanzado mucho, pero el órgano es capaz de mucho más de lo que imaginamos.

Es necesario conocerlo aún más a fondo y es por eso que se realizan numerosas investigaciones sobre el tema. Es importante no sólo saber cuán capaz es nuestro cerebro, sino también saber cómo proceder en el caso de enfermedades que son causadas precisamente por daños relacionados con él.

Minicerebros

Fue con esto en mente que los investigadores de Cambridge – Reino Unido, crearon un mini cerebro para entender mejor la funcionalidad del órgano. Los científicos usaron células madre para crear el organoide del tamaño de una lenteja. Pero, por supuesto, el órgano pequeño no tiene la complejidad que tiene el nuestro. Según el experimento, el minicerebro es similar a un cerebro fetal humano que tiene entre 12 y 16 semanas de edad.

Es como un órgano en una etapa de crecimiento y evolución. Por ejemplo, nuestro cerebro tiene entre 80 y 90 mil millones de neuronas, mientras que el organoide sólo tiene 2 millones. Algo entre el cerebro de una cucaracha y un pez cebra, teniendo en cuenta la materia gris. Con el mini cerebro, los científicos intentan comprender mejor las demencias, el autismo y la esquizofrenia.

Evolución del mini cerebro

En un intento de estudiar cómo funcionan los mini cerebros y de qué son capaces, los científicos hicieron un experimento. Los científicos colocaron un trozo de la médula espinal de un ratón junto al mini cerebro. Pronto, las neuronas organoides se extendieron espontáneamente y se conectaron a la médula espinal. La conexión permitió que el cerebro controlara el músculo a través de impulsos eléctricos.

Los experimentos con mini cerebros ya se habían hecho antes, pero el problema era que la vida de los organoides era muy corta. Esto se debe a que para preservarlos, era necesario mantenerlos siempre sumergidos en un líquido rico en nutrientes, lo que les dificultaba la absorción de oxígeno, lo que limitaba su crecimiento. Para que los mini cerebros tengan una vida más larga, los científicos colocan los mini cerebros en una membrana porosa. De esta manera, el organoide queda con una mitad sumergida en el líquido y la otra mitad expuesta al aire libre, donde puede absorber oxígeno.

Los minicerebros están siendo estudiados y analizados bajo un microscopio. Los estudiosos pretenden comprender mejor algunas enfermedades y problemas relacionados con la conectividad neuronal. Buscan comprender mejor enfermedades como el autismo, la depresión, la demencia y la esquizofrenia.

Y tú, ¿te imaginaste que la ciencia tenía la capacidad de crear minicerebros? Cuéntanos aquí en los comentarios lo que piensas de este tipo de experimentos. Disfruta y comparte el asunto con ese amigo tuyo que ama la ciencia. Si desea leer otros artículos similares, acceda a nuestra categoría «Ciencia y Tecnología». Allí encontrarás todas las noticias relacionadas con el tema.

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