Ciencia y tecnología

Los estudiantes universitarios tratan de averiguar si el teléfono celular está escuchando en secreto lo que usted dice.

«Hola, ¿puedes oírme? Esta es la frase que más usamos cuando la conexión es mala. Pero cuando la respuesta es sí, ¿alguna vez te has parado a pensar que puede que no sea la persona al otro lado de la línea la que te está escuchando, sino el dispositivo en sí?

Vivimos en una época en la que nos preocupamos por cubrir la cámara de nuestro portátil por miedo a ser observados. Pero la mayoría de nosotros no recordamos que nuestros teléfonos celulares tienen micrófonos y cámaras que pueden estar escuchándonos y enviando información sobre nosotros a diestra y siniestra.

En este soplo de paranoia, la revista VICE hizo un artículo que intensificó nuestras dudas al respecto. El título ya anunciado: «Tu móvil te escucha y no es paranoia». Después de la publicación, las preguntas sobre el acosador del smartphone empeoraron y hubo preocupación sobre si el teléfono móvil realmente puede escucharnos y transmitir información a las empresas. El autor del artículo se quedó con esta impresión porque, según él, durante cinco días estuvo hablando de llamadas telefónicas para volver a la escuela y querer ropa barata. Poco después, Facebook comenzó a mostrar artículos relacionados con los temas mencionados en las llamadas que hizo.

Tomando este asunto como guía y queriendo terminar con este misterio de una vez por todas, al estilo de Myth Hunters, los académicos de la Northeastern University comenzaron un estudio. Analizaron 17.000 aplicaciones Android para ver si alguna de ellas utilizaba secretamente el micrófono del dispositivo para capturar el audio de las conversaciones.

La conclusión fue que estas aplicaciones no tienen la capacidad de activar el micrófono del teléfono cuando lo desean, y mucho menos de enviar información sin el permiso del usuario. Pero como cualquier buen estudio científico, la certeza absoluta no es posible.

Sin embargo, el estudio señala que cuando existe la posibilidad de enviar información de los usuarios a terceros, esto debe especificarse en la política de uso de la aplicación. Pero, ¿está esto realmente hecho? De todos modos, al final del día la única certeza que podemos tener es que la paranoia que tuvimos al principio tiene algún sentido. Hasta que los smartphones nos adviertan si la pantalla está siendo grabada o nos den la opción de denegar esta solicitud, lo ideal es olvidarse de ella. Podemos seguir usando nuestros dispositivos hasta entonces y creer que fue el algoritmo el que te golpeó en la cabeza con ese anuncio de la blusa que tanto deseabas.

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