Ciencia y tecnología

Los astronautas son testigos de un agujero negro que se alimenta de campos magnéticos

De los misterios del espacio, siempre se han estudiado los agujeros negros para tratar de comprenderlos. Son una región densa del espacio y hay tanta gravedad en ellos que ni siquiera la luz puede escapar.

Su relación con los campos magnéticos también es un misterio, y no importa cuántos agujeros negros estén rodeados por ellos, varían su fuerza y no es una certeza de cómo o por qué se forman.

Pero un nuevo estudio parece haber arrojado algo de luz sobre esa cuestión. Los astrónomos pudieron observar un campo magnético alrededor de un agujero negro supermasivo jugando un papel en la alimentación activa.

La observación se hizo en Cygnus A, una galaxia, que es una de las fuentes de radio más brillantes del cielo, y está activa a 600 millones de años-luz de distancia. Lo que los astrónomos vieron fue evidencia de que los campos magnéticos están atrapando el material que alimenta el agujero negro supermasivo que funciona como si fuera una red cósmica.

Esto puede ayudar a los científicos a descubrir por qué algunos núcleos galácticos son extremadamente activos y otros, como la Vía Láctea Sagitario A*, son intermitentes y algunos parecen estar totalmente dormidos.

Modelo

Un modelo unificado dice cómo es el comportamiento de los núcleos galácticos activos, es decir, un agujero negro supermasivo en el centro de una galaxia que se alimenta activamente. Está rodeado por un disco de acumulación de material que está cayendo en el agujero negro. Y por fuera, este disco es una estructura de polvo y gas en forma de dona que lo alimenta.

La creación de esta estructura y por qué permanece en su lugar aún no está clara, pero observando a Cygnus A, lo que se sugiere es que los campos magnéticos sirven para darle forma y mantenerla en su lugar.
La observación de estas estructuras es difícil en longitudes de onda ópticas y radioeléctricas, pero un nuevo instrumento es sensible a las emisiones infrarrojas de granos de polvo alineados. Y fue utilizando la Cámara de Banda Ancha Aérea de Alta Resolución (HAWC+) a bordo del Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA) de la NASA que los astrónomos pudieron observar la tumba del polvoriento corazón de Cygnus.

«Siempre es emocionante descubrir algo completamente nuevo», dijo el astrónomo Enrique López Rodríguez, del Centro Científico SOFIA y de la Asociación Universitaria de Investigación Espacial. «Estas observaciones de HAWC+ son únicas. Nos muestran cómo la polarización infrarroja puede contribuir al estudio de las galaxias», dijo.

Origen

El origen de la formación de los agujeros negros tampoco está del todo claro. Lo que se sabe es que no viene del horizonte de los acontecimientos, de los que no puede escapar ninguna radiación electromagnética.

Lo que se cree es que el material del borde interior del disco de acreción viaja a través de las líneas de campo magnético alrededor del exterior del agujero negro para ser expulsado de los polos a velocidades cercanas a la luz.

Las observaciones futuras ayudarán a clarificar estas dinámicas y cómo los campos magnéticos dan forma a los ambientes extremos alrededor de los agujeros negros supermasivos.

«Si, por ejemplo, HAWC+ revela una emisión infrarroja altamente polarizada de los centros de las galaxias activas, pero no de las galaxias inactivas, apoyará la idea de que los campos magnéticos regulan la alimentación de los agujeros negros y reforzarán la confianza de los astrónomos en el modelo unificado de galaxias activas», señaló la NASA.

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