Ciencia y tecnología

Dos sondas aterrizaron en un asteroide por primera vez en la historia….

Dos sondas fueron lanzadas por la nave espacial japonesa Hayabusa-2 y aterrizaron en un asteroide por primera vez en la historia. El aterrizaje tuvo lugar el pasado viernes 21. Los rovers bautizados como Minerva II-1 descendieron sobre el asteroide Ryugu, de unos 900 metros de diámetro y situado a unos 280 millones de kilómetros de la Tierra.

La Agencia Japonesa de Exploración Espacial, JAXA, informó de tal hazaña en su cuenta oficial de Twitter sobre la misión. Pero no todo fue tan simple como parece. Hayabusa-2 tuvo que acercarse al asteroide a una distancia de unos 55 metros antes de que las sondas pudieran ser lanzadas.

Minerva II-1

El Minerva II-1 pesa alrededor de 1 kg cada uno y fue diseñado para recolectar datos de asteroides como su masa, densidad, información sobre su gravedad, composición mineral y elemental. El Hayabusa-2, que transportaba las sondas, fue lanzado en 2014. Sin embargo, sólo ahora, en junio, llegó a Ryugu, que orbita entre la Tierra y Marte.

Un rasgo curioso del asteroide ha intrigado a los científicos que están muy emocionados por estudiarlo. El Ryugu, a diferencia de otros objetos de tamaño similar al tuyo, gira lentamente alrededor de su propio eje, lo que lleva unas 7,5 horas. Se sospecha que el asteroide podría haber sido mucho más grande y se habría separado en algún momento de su historia desconocida.

Además, se espera que las sondas que se enviarán a Ryugu en la misión Hayabusa-2 vuelen un cráter en el asteroide a finales de la primera mitad de 2019. Se utilizará una cámara para documentar la explosión, mientras que la nave espacial se posicionará en el lado opuesto del asteroide para evitar cualquier problema con los escombros causados por la explosión.

El asteroide Ryugu

Se recogerán muestras de las rocas extraídas de las profundidades del asteroide debido a la detonación de explosivos que pesan unos dos kilos para ayudar a los científicos a comprender cómo se formó el asteroide durante la formación del propio sistema solar. Las muestras deberían estar en la Tierra a finales de 2020 para su análisis.

Esta es la segunda parte de la misión que se inició con el proyecto Hayabusa, que tenía otra versión de la nave espacial y que en 2010 regresó a la Tierra después de 6.000 millones de kilómetros recorridos en seis años, donde se recogieron 1.500 millones de partículas de asteroides.

Entonces, chicos, ¿qué les pareció la historia? Deja tu opinión en los comentarios y no olvides compartirla con tus amigos.

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