Ciencia y tecnología

Conozca el superordenador que calcula en 1 segundo lo que nos llevaría 6.000 millones de años

La Cumbre es la supercomputadora lanzada por científicos del Laboratorio Nacional de Oak Ridge en los Estados Unidos. El equipo ocupa una habitación del tamaño de dos pistas de tenis. Summit es capaz de realizar 200 cuatrillones de cálculos por segundo, o 200 petaflops. Según el laboratorio, si cada persona en el planeta completara un cálculo por segundo, le tomaría 305 días hacer todo el trabajo que la supercomputadora tarda sólo 1 segundo en hacer.

Una sola persona tardaría, hipotéticamente hablando, unos 6.350 millones de años en hacer el mismo trabajo que la Cumbre. En China, otro superordenador sustituyó a Summit, el Sunway TaihuLight. Realiza alrededor de 93 cuatrillones de cálculos por segundo, o 93 petaflops.

La construcción de la Cumbre

Varios procesadores de los 4.608 servidores conforman el sistema IBM AC 922, y lo que sucede dentro de estos procesadores es que son el gran secreto del Summit. Según Daniel Jacobson, biólogo computacional, la máquina utiliza una nueva característica llamada Tensor Core en sus tarjetas gráficas, que están diseñadas específicamente para aplicaciones centradas en el aprendizaje automático y la inteligencia artificial.

«La arquitectura informática de la Cumbre es muy diferente de la que teníamos antes», dijo Jacobson. Los chips Summit están optimizados para un tipo especial de operaciones matemáticas en matrices. Los ordenadores equipados con inteligencia artificial aprenden utilizando las llamadas «redes neuronales», y las características empleadas en el Summit permiten un procesamiento de alta velocidad.

«Cada nodo de la Cumbre tiene 512 gigabytes de RAM y la red que se comunica entre los nodos utiliza enrutamiento adaptativo y por lo tanto es increíblemente rápida, lo que nos ayuda a escalar el cálculo en todos los nodos de forma muy eficiente», explicó Jacobson. El costo estimado de la Cumbre es de unos 200 millones de dólares. Y, la inversión en la computadora vale cada centavo.

«Hay muchos, muchos usos científicos para este tipo de capacidad de supercomputación…. Ya sea para nuevos descubrimientos en bioenergía o en medicina de precisión, muchas cosas son ahora posibles que antes no lo eran», dice Jacobson. «La novedad está en la intersección entre el aprendizaje automático y la ciencia de la simulación, porque esta máquina es capaz de hacer ambas cosas de una manera muy significativa», añade Jack Wells, director de ciencias del Laboratorio Nacional Oak Ridge.

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