Ciencia y tecnología

7 mecanismos de defensa psicológica que usted no sabía que existían

Todos tenemos nuestros propios conflictos internos, la diferencia es la forma en que cada uno trata estas situaciones. Por ejemplo, usted debe conocer gente de todas las clases sociales, desde los más estresados y que explotan por las razones más tontas, hasta aquellos que permanecen llenos incluso en situaciones de riesgo. El punto es que cada uno hace uso de sus mecanismos de defensa de manera diferente.

Tales mecanismos son acciones psicológicas activadas como una forma de protección a nuestro ego. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, teorizó sobre los efectos que los acontecimientos cotidianos pueden tener en nuestra conciencia. Según él, no todo lo que se nos ocurre es agradable, por lo tanto, nuestro ego puede considerar que su integridad está en peligro. Así, inconscientemente se ponen en práctica mecanismos intrapsíquicos, como una forma de protegernos en ciertas ocasiones. Algunos de ellos lo son:

1 – Racionalización

La racionalización es uno de los mecanismos de defensa más utilizados. Es un reemplazo para las verdades. Es como si simplemente cambiaras tu punto de vista sobre una situación…. Estas son las famosas excusas que solemos usar a diario. Puede definirse como algo que «crea excusas falsas pero plausibles para justificar el mal comportamiento».

Por ejemplo, piense en dos colegas. Uno de ellos es rico, el otro tiene condiciones financieras mucho más bajas. De esta manera, el segundo acaba robando el primero, justificando el acto de la siguiente manera: «es rico, no se lo perderá»… Es un comportamiento negativo, pero lo hace parecer justificable.

2 – Desplazamiento

Quizás este sea uno de nuestros mecanismos de defensa más injustos e intrascendentes. Se trata de cuando desviamos o desplazamos algún sentimiento (normalmente ira) a un objetivo diferente al de origen. Por ejemplo, has discutido con tu novio y tus nervios están por todas partes. Pero en lugar de desbordar tus sentimientos con él o ella, llegas a casa y te desquitas con tu madre, por ejemplo.

3 – Regresión

Aquí, podemos verlo como una «reversión a patrones de comportamiento inmaduros». Se trata de cuando alguien vuelve a tener comportamientos infantiles, por ejemplo, en cierta ocasión. El adolescente puede ser usado como un ejemplo muy simple. Cuando sus padres no le permiten hacer un viaje o ir a una fiesta, entonces empieza a llorar y gritar como si no fuera capaz de entender la situación.

4 – Identificación

La identificación es uno de nuestros mecanismos de defensa que puede ayudarnos a olvidar los problemas. Se puede caracterizar como la búsqueda de la elevación de la autoestima, a través de una alianza imaginaria o real con una persona o grupo social determinado. De esta manera, mientras nos relacionamos, tendemos a asumir algunas características de otra persona. Por ejemplo, cuando pasas mucho tiempo con alguien que tiene un acento diferente al tuyo, es común que agregues algunas de las expresiones de esa persona a tu vocabulario después de un tiempo.

5 – Proyección

El nombre de tal mecanismo habla por sí mismo. Se trata de cuando proyectamos nuestras propias emociones o pensamientos en otra persona. Es común que esto suceda cuando desarrollamos comportamientos agresivos, lo que lleva a un sentimiento de culpa. De esta manera, es posible que usted acuse a otra persona de ser gruesa o muy estresada, mientras que en realidad es usted quien está actuando de esa manera.

6 – Denegación

Es uno de nuestros mecanismos de defensa que hace que se niegue la realidad en determinadas situaciones. Es como si simplemente bloquearas inconscientemente algunos eventos que son claros para el resto del mundo. Por ejemplo, podemos usar un fumador. Imagine que este fumador específico niega que fumar es malo para su salud…. Aunque hay investigaciones de las más variadas especies que lo confirman, decide negarlo como si tuviera autoridad en la materia.

7 – Entrenamiento de reacción

Este es, sin duda, uno de nuestros mecanismos de defensa más extraños. En este caso, nuestros impulsos internos son reprimidos y externalizados en forma totalmente opuesta, es decir…. Se trata de cuando nos comportamos de manera contraria a lo que realmente sentimos. Por ejemplo, estás muy molesto con alguien, pero finges que todo es normal y sigues hablando con esa persona como si nada hubiera pasado, incluso si por dentro no apoyas esa situación.

Entonces, chicos, ¿qué opinan? ¿Conocía alguno de esos mecanismos de defensa que tenemos? Comparte tus ideas con nosotros para los comentarios!

Add Comment

Click here to post a comment