Ciencia y tecnología

7 científicos que fueron conejillos de indias por sus inventos

La ciencia siempre ha necesitado pruebas para probar su efectividad. Eso está en cualquier otra investigación seria. Pero en los viejos tiempos, en ausencia de conejillos de indias u otros medios para probar sus hipótesis, la manera era probarlos sobre sí mismos.

En la literatura que ya hemos visto en el cuento El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde de que las experiencias de las pruebas en sí mismas no van mucho más allá de lo planeado y tienden a salir mal. Otro ejemplo, en una estúpida comedia, el profesor Aloprado también nos mostró que ser su propio conejillo de indias no funciona muy bien. Dejando el campo ficticio y entrando en la vida real, tuvimos varios científicos que eran sus propios conejillos de indias y no tuvieron un final muy positivo, pero sin estos experimentos no tendríamos grandes descubrimientos.

1 – Sir Henry Head

Era un neurólogo británico del siglo XIX que quería demostrar que las personas que sufrían de los nervios podían recuperar la sensación una vez más. Quería determinar la entrada a través de la cual la sensación se volvía hacia el cuerpo, pero sus pacientes pintaban una imagen no deseada de las sensaciones.

Entonces Head decidió estudiar el dolor en sí mismo diciendo que sabría mucho más cuando el experimento terminara. En abril de 1903, Head se sometió a una cirugía para cortarle el brazo del nervio radial izquierdo. Este nervio controla la sensación de movimiento, tacto y dolor en el brazo y la mano. El corte fue quirúrgico y las puntas se ataron con seda para permitir la regeneración.

Tres meses más tarde había recuperado gran parte de su capacidad para sentir dolor en el brazo. En los siguientes cinco años estuvo expuesto a varios estímulos en su brazo. Desarrolló un concepto que requería una actitud negativa de atención. Gracias al estudio de la Cabeza, hoy en día se tiene una mayor comprensión de cómo el cerebro procesa varias sensaciones tácticas.

2 – Santorio Santorio

Era un noble italiano que tenía intereses en varias áreas. Se preguntaba si la cantidad de comida y bebida era igual a la cantidad que expulsábamos en forma de heces y orina. Era un científico dedicado y pasó 30 años realizando el experimento diario pesándose y pesando lo que comía y expulsaba, calculando la diferencia.

Santorio construyó una silla de pesaje. Era un banco de cuatro columnas colgado de una viga que lo pesaba, así como su comida y sus expulsiones. Sus hipótesis eran correctas. Lo que ingerimos pesa más de lo que expulsamos, pero esta diferencia no se puede explicar completamente por lo que ponemos en comer y beber.

Esto llevó a Santorio a su teoría de la transpiración insensible, que es la idea de que constantemente expulsamos los residuos sobre nuestra piel. Su investigación condujo a lo que ahora conocemos como el estudio del metabolismo.

3 – Albert Hofmann

El químico suizo fue uno de los mayores científicos de la autoexperimentación. Sintetizó el LSD-25, la droga que expandió las mentes de muchos jóvenes en la década de 1960. Pero antes de esta sintetización nadie sabía lo que era el LSD y Hofmann lo usó como conejillo de indias.

En 1943, Hofmann trabajó en una industria farmacéutica y estaba experimentando con la síntesis del ingrediente activo del cornezuelo de centeno, un hongo que crece en los granos y que contiene propiedades extremadamente alucinógenas. Aisló el ingrediente activo, LSD-25, y mientras se metía con él comenzó a sentirse mal. Se fue a casa, pero encontró los efectos muy interesantes, lo que le hizo querer tener contacto con el activo tres días después.

Esta vez midió 250 microgramos e ingirió. En poco tiempo las reacciones volvieron y tomó su bicicleta para volver a casa. Este tour fue el primer viaje en el mundo y es celebrado por los fans del LSD cada 19 de abril. Cuando llegó a casa, Hofmann anotó todos los efectos que había experimentado con la droga.

4 – Jan Purkinje

Era un monje checoslovaco que se hizo médico. Purkinje se mostró muy escéptico sobre las dosis de los medicamentos administrados por los médicos de su tiempo. Para él, las dosis no eran más que misticismo. Comenzó a determinar la cantidad correcta de dosis y prestó atención a sus reacciones.

Purkinje experimentó con una serie de plantas medicinales. Para estudiar la fisiología de la visión, tuvo una sobredosis de dedalera, que se sabe oscurece la visión, y escribió los problemas que experimentó. Gracias a los experimentos de Purkinje hoy en día utilizamos atropina para dilatar las pupilas.

A lo largo de los años ha experimentado con nuez moscada, alcanfor, trementina y otras drogas, lo que le ha permitido comprender mejor la dosificación de las drogas.

5 – Karl Landsteiner

Cuando el médico austríaco comenzó a investigar la sangre, la ciencia explicó que los glóbulos rojos se aglutinaban cuando se mezclaban con la sangre de otra persona. Pero Landsteiner no estaba convencido y decidió estudiar su propia sangre.

Utilizó las muestras de sangre para mostrar que la gente tenía diferentes tipos de sangre y que cada uno reaccionaba de una manera cuando se mezclaba con otro. Mostrando que mezclar sangre incompatible puede causar rechazo e incluso la muerte. En 1901, identificó tres, y más tarde cuatro, tipos de sangre. Con su investigación allanó el camino para estudios sobre la compatibilidad del tipo de sangre.

6 – George Stratton

Un psicólogo de la Universidad de California en la década de 1890 hizo un experimento para probar que la información visual que reciben nuestras retinas puede serlo de todos modos. Por lo general, se reciben al revés y son invertidos por el cerebro.

El experimento de Stratton fue colocar una lente para que las imágenes pudieran recibirse en forma invertida. Su idea era demostrar que la visión era capaz de adaptarse a esta realidad. Después de ocho días con el lente en un ojo, demostró que después de un tiempo el cerebro es capaz de adaptarse a cualquier información visual que recibe.

7 – Elsie Widdowson

La investigadora británica estudió parte de sus 60 años sobre nutrición y metabolismo y se utilizó como voluntaria en sus propios experimentos. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno británico racionaba los alimentos, lo que llevó a Widdowson a determinar que se podía obtener una dieta saludable con pocos alimentos disponibles para los ciudadanos.

Sus descubrimientos se utilizaron más tarde para ayudar a alimentar a los sobrevivientes del Holocausto.

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