Cuál es el mejor anticonceptivo

Como casi todas las mujeres nos tenemos que ocupar de este tema sabemos que escoger un método anticonceptivo que nos vaya bien no es nada fácil. Digo «casi todas», en femenino, porque normalmente es la mujer quien se preocupa de estos temas y que, sobre todo, sufre los efectos tanto de protección como de la no protección. Debería ser cosa de dos y me quito el sombrero delante de los hombres que se implican. Son, evidentemente, los dos miembros de la pareja (si es que hay pareja) los que tienen que escoger si quieren buscar un embarazo o evitarlo. Pero a partir de aquí, las incomodidades son casi siempre para la mujer, por lo tanto seguiré en femenino y que los hombres muy implicados me perdonen.

Decíamos, pues, que no es fácil, porque el método anticonceptivo perfecto no existe. Todos tienen alguna pega y vale la pena tenerlo claro de entrada. Pero sí existe el mejor para cada una de nosotros. Y aquí tenemos que afinar bien. Lo primero que deberíamos pensar es si también hay que proteger de las infecciones de transmisión sexual. Si la respuesta es sí, entonces no tenemos alternativa: preservativo. Podemos utilizar el masculino (el de toda la vida) o el femenino (lo venden en la farmacia). Si en cambio tenemos pareja estable y no hay que preocuparse de esto (si es que hay un pacto de fidelidad) entonces tenemos todo un universo de posibilidades, preservativo incluido, claro.

Cuál es el mejor anticonceptivo

Enumero los principales: DIU, diafragma, métodos hormonales (píldora, anillo vaginal, DIU hormonal, parche, implante subcutáneo …), métodos quirúrgicos y métodos naturales. Vale, y ahora ¿cómo elegimos? Debemos tener en cuenta si hemos tenido hijos o no, y si los queremos tener en el futuro. Debemos tener en cuenta nuestro estado de salud general y los efectos secundarios de cada método. La frecuencia con que tenemos relaciones sexuales también es importante, y la interferencia que provoca cada método en estas relaciones y en la vida en general, fuera del sexo, para valorar qué vale la pena y qué no. Sin olvidarnos, por supuesto, de la eficacia.

cuál es el mejor anticonceptivo

Aquí debemos tener en cuenta nuestro grado de interés real para evitar un embarazo: no es lo mismo una mujer que en caso de embarazo tendría problemas muy graves, que otra que sabe que sería bienvenido, aunque no lo busque y de entrada no sea el momento (en la primera la compensan las incomodidades de un método muy fiable e incluso es candidata a la doble protección, mientras que la segunda puede optar por un método algo menos efectivo pero más relajado). El precio y la facilidad para conseguirlo también son importantes. Y para acabar, incluso hay aspectos morales a tener en cuenta, o nuestras creencias religiosas, si las tenemos.

Una vez nos hayamos informado bien de cada método teniendo en cuenta todos estos puntos y hayamos descartado opciones, queda el último paso, que para mí es lo más importante. Es el momento de cerrar los ojos, escuchar y ser honestas con nosotras mismas para podernos decir qué es lo que no queremos de ninguna manera, lo que no podríamos soportar. En realidad ya lo sabemos, sólo nos lo tenemos que saber decir. Por ejemplo, una mujer que sabe que se moriría de vergüenza si alguien la viera con un parche anticonceptivo, no hay que poner. Una mujer que sabe que tomándose una pastilla cada día sentiría respecto a su cuerpo algo que no le quiere hacer, no hay que tomar. Otra que sabe que con un anillo dentro de la vagina se sentiría terriblemente incómoda porque tendría siempre miedo de que se le cayera, debe buscar otro método. Una mujer que aún se quiere proteger pero que empieza a tener unas ligeras ganas de tener hijos no debe ponerse un DIU, porque es de larga duración y sentirá que está traicionandose a sí misma. Y una mujer que engorda mucho por culpa de los anticonceptivos hormonales o que no se encuentra bien, debe buscar otra opción sin lugar a dudas.

Lo que es seguro es que el método que elegimos no debe hacernos sufrir. Porque hablamos de sexo, de placer, de alegría, de cosas buenas. Si escogemos un método anticonceptivo que nos es un calvario y anula todo esto, no vale la pena. Lea bien: literalmente, no vale la pena.

Si se ha dado cuenta de que está utilizando un método anticonceptivo que no os va bien, os recomiendo que lo revise y su calidad de vida dará un paso adelante inmenso. Si no lo ves claro, pida ayuda al ginecólogo o al sexólogo. Vale la pena!

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