Cuál es la presión arterial normal

Según los valores que dé la presión arterial, ésta se puede clasificar en normotensió, hipertensión e hipotensión.

La normotensión: Una presión arterial normal es de 120/80 mm Hg en circunstancias normales, personas jóvenes y en reposo. Esto significa que el corazón ejerce una presión máxima de 120 mm Hg durante la sístole o fase de bombeo, y que el corazón en reposo, en fase diastólica, tiene una presión de 80 mm Hg.

La hipertensión: (HTA) es una de las enfermedades más abundantes en las sociedades industrializadas y una de las primeras causas de morbimortalidad. Es el factor de riesgo cardiovascular más importante, el más fácil de detectar y el de tratamiento más eficaz y sencillo, pero no se suele diagnosticar.

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Su correcto diagnóstico, evaluación y tratamiento son de gran trascendencia. La OMS define la hipertensión arterial como una elevación crónica de la presión sistólica, diastólica o ambas en las arterias. Una definición operativa sería la de aceptar como hipertensión un nivel de la presión arterial a partir del cual los beneficios de actuar superan a los riesgos y los costes de no hacerlo.

Se puede hablar de hipertensión cuando la presión es igual o superior a 140/90 mm Hg, considerando las comprendidas entre 130-139 / 85-89 mm Hg como una presión arterial normal alta. Una sola lectura, a menos que sea extremadamente elevada, no significa necesariamente que se sea hipertensivo, sino que puede ser por muchos factores que trataré más adelante.

Un diagnóstico de hipertensión se realiza después de muchas lecturas en que así lo indiquen. Algunos datos son: la hipertensión afecta a un 20% de la población; unos 60000 americanos del norte tienen la hipertensión y la mitad no lo saben; cerca de 300.000 personas morirán de enfermedades relacionadas con la hipertensión no tratada.

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La hipotensión Se denomina hipotensión cuando la presión de las arterias es anormalmente baja, inferior a la considerada normal para la salud humana (<120 / <80). Aunque para ella misma no es dañina ni indicación de estado de enfermedad, va acompañada normalmente por condiciones de poca salud.

Critetios de clasificación de la hipertensión

La clasificación se realizará en base a tres parámetros: el nivel de la presión arterial, el grado de afectación visceral y la etiología (las causas de la aparición y desarrollo de la enfermedad).

Hipertensión primaria

En un 90-95% de los casos de hipertensión la etiología sigue siendo desconocida. Los pacientes con hipertensión con causa desconocida tienen hipertensión primaria, esencial o idiopática. Aunque la causa es desconocida, hay unos factores que hacen que una persona desarrolle la enfermedad. Estos se pueden clasificar en:

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Factores controlables: cuando se pueden evitar para controlar la aparición de la hipertensión:

La obesidad: hay una fuerte relación entre la obesidad y la presión arterial, tanto diastólica como sistólica. Una de las explicaciones es el efecto del estado hiperadrenèrgic (hiperactividad de las glándulas suprarrenales) común a la obesidad.

El catión calcio (Ca2 +): algunos autores han observado una relación inversa entre el consumo de calcio en la población y sus niveles de presión arterial.

Alcohol: lo mismo que antes, se ha encontrado una relación positiva entre el consumo de alcohol y la hipertensión arterial. Como explicación se da el aumento de calcio citosólico en los sujetos que consumen.

Sal: a mayor consumo de sal, más alta es la presión. La excreción de sodio (para el cloruro de la sal común no afecta nada, e incluido el sodio está escondido en comidas no salados) no sólo se relaciona de forma significativa e independiente con la presión arterial sistólica (menos con la diastólica), sino que el potasio también tiene una relación, inversa en este caso, y que la taza Na / K se relaciona igualmente de forma significativa con la presión arterial.

Tabaco: se han descrito cambios agudos en la presión con el consumo del tabaco, aunque no parece aportar un excesivo riesgo de hipertensión.

Café: como con el tabaco, se han observado cambios bruscos de la presión con la infusión de cafeína intravenosa, pero no demuestra una relación positiva entre el consumo de café y la hipertensión.

Actividad física: los individuos con una gran actividad física se muestran menos propensos a sufrir de hipertensión, aunque es independiente a la influencia de otros factores.

Factores psicosociales: las situaciones de angustia y de estrés provocan en el organismo una reacción neuroendocrina de acecho que provoca el aumento de la presión arterial, debido a la liberación de hormonas que provocan la constricción de los vasos y otros efectos.

Alimentación: hay una relación entre el consumo de lípidos y la presión arterial: las dietas ricas en grasas poliinsaturadas suponen una reducción de la presión, y una alimentación con un exceso de grasas saturadas eleva la presión.

Diabetes: estas dos enfermedades normalmente coexisten, los hipertensos son más frecuentemente diabéticos y el diabéticos tienen el porcentaje doble para sufrir la hipertensión.
Factores no controlables: no nos podemos deshacer de ellos:

Edad: la presión arterial diastólica se eleva hasta los 45-54 años en los hombres y 55-64 en las mujeres, tendiendo a declinar en años posteriores. La presión sistólica siempre tiende a aumentar, tanto en hombres como en mujeres.

Sexo: los machos suelen tener las dos presiones más elevada que las mujeres hasta la edad de los 50, ya partir de esta, coincidiendo con la menopausia, ocurre lo contrario.

Raza: la hipertensión es padecida con más frecuencia por personas de raza negra y también puede ser más severa.

Historial familiar: es más probable que una persona desarrolle la enfermedad si sus padres u otros miembros de la familia cercanos la sufren, y no porque sea contagiosa, sino por herencia genética.

Hipertensión secundaria

Hablamos de hipertensión secundaria cuando se puede determinar la causa del padecimiento de la enfermedad:

Enfermedades renales: estenosis (estrechamiento) de la arteria renal, glomerulonefritis (taponamiento de nefronas), y error renal.

Trastornos hormonales: causados por enfermedades endocrinas, que pueden producir más cantidad de una hormona que provoca el estrechamiento de las arterias.

Embarazo y anticonceptivos orales: en algunas mujeres.

Arteriosclerosis: que produce un estrechamiento y endurecimiento de las arterias y por tanto, al modificar uno de los factores para la presión arterial como es el diámetro y elasticidad de estos vasos, tiene como consecuencia la aparición de la hipertensión.

Hipertensión sistólica aislada

También llamada por sus siglas ISH (isolated systolic hypertension) y afecta a dos tercios de los individuos de 60 años hacia arriba. Se caracteriza por la normalidad de la presión diastólica y la hipertensión de la sistólica (160 mm Hg o más).

Hipertensión de bata blanca

En inglés se denomina “white-coat hypertension” y describe un fenómeno en el que la presión de una persona momentáneamente aumenta cuando es medida por un profesional médico. Una posible explicación es que el ascenso es causada porque el paciente se encuentra en una situación que él puede considerar incómoda o estresante. Por lo tanto no precisa tratamiento.

Hipertensión maligna

Esta es la más rara y peligrosa de todas ya que la presión arterial se eleva rápidamente a un nivel peligroso y permanece allí. Por lo tanto precisa de hospitalización inmediata y de un tratamiento médico agresivo.

Consecuencias de la hipertensión

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Las consecuencias de la hipertensión pueden ser:

Consecuencias directas: son provocadas sólo por la hipertensión.

Consecuencias indirectas: la hipertensión participa con otros factores favoreciendo el desarrollo del proceso aterosclerótico. La hipertensión puede dañar las arteriolas en órganos como el hígado, los riñones o el cerebro, causando hemorragias y daño-funcionamientos muy graves.

Si se padece de hipertensión, aumenta la cantidad de trabajo del corazón y de las arterias. Como el corazón tiene que trabajar más de la cuenta por mucho tiempo, este tiende a hacerse más grande, y posteriormente puede ser difícil de responder a las exigencias del organismo, lo que se conoce como insuficiencia cardíaca congestiva.

A medida que se envejece las arterias se endurecen y son menos elásticas, pero con la hipertensión esto suele acelerarse, engrosando, cosa que hace más fácil la fijación de las grasas que circulan en exceso por la sangre, que se llama arteriosclerosis.

Si esto ocurre en la arteria renal, hace que llegue menos flujo sanguíneo a estos órganos que responden liberando renina, una hormona que produce un aumento en la presión arterial, lo que hace exagerada la hipertensión, un círculo vicioso que normalmente termina con el error renal.

También está el ictus, término latino que engloba a todos los accidentes vasculares cerebrales, como cuando la arteriosclerosis afecta a los vasos del cerebro, y puede bloquearlos causando una trombosis (con un coágulo) o una hemorragia cerebral (con la rotura de un vaso).

Manifestaciones clínicas

La hipertensión normalmente es asintomática, por eso también se llama el asesino silencioso. Ocasionalmente, la secundaria puede dar lugar a síntomas característicos que facilitan su detección. Sólo se puede considerar un síntoma específico una cefalea retrooccipital al despertarse o como causa del despertar que suele tener como causa una presión diastólica muy elevada.

También parece existir una relación entre migraña e hipertensión, al igual que los que sufren de epistaxis importante, hemorragias nasales, normalmente son hipertensos. Con la hipertensión secundaria aparece síntomas de la enfermedad base.

Tratamiento

Actualmente se da más importancia al tratamiento no farmacológico (como el ejercicio, la disminución de la obesidad, las dietas pobres en sodio) para luego pasar al tratamiento farmacológico.

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Cambios en el estilo de vida: consiste en varios aspectos:

Dieta: el sodio excesivo (tanto en forma de sal como formando parte de la estructura de los alimentos) en la dieta provoca retención de líquidos, por lo tanto un aumento del volumen total de la sangre y como consecuencia de la presión arterial.

Para disminuir los niveles tan altos de la hipertensión el primer paso es disminuir la ingestión de sodio total hasta la cantidad de una cucharadita al día. Puede mejorar la presión arterial si se consume más frutas y verduras que contengan potasio, que favorece la reducción del torrente sanguíneo, completando con productos lácteos con bajo contenido de grasas.

Reducción de peso: como el exceso de peso contribuye a un mayor trabajo cardíaco, es recomendable realizar ejercicio físico (que también va bien para normalizar la presión) para bajar el peso y favorecer la disminución del peligro para la hipertensión. Una dieta baja en calorías (1200 hay) con escasos grasas puede producir por cada 10 kg perdidos de peso una disminución de 10 mm Hg.

Eliminación de medicamentos que pueden producir una elevación de la presión arterial.

Evitar situaciones de estrés.

Disminuir el consumo de alcohol: los hombres no deberían pasar de 30cm3.

Dejar de fumar: la nicotina aumenta transitoriamente la presión arterial.

Tratamiento con medicamentos: al comenzar la elección de un medicamento la selección se hace más individualizada, teniendo la tendencia a no forzar la dosis. Si un medicamento no controla la hipertensión, o se cambia por otro o se le añade.

El tratamiento farmacológico se instaura después de tres o cuatro meses cuando la media de la presión diastólica es superior a 100 mm Hg, intentando mantenerla inferior a 90 mm Hg. Hay varios tipos de medicamentos que ayudan a controlar la presión arterial:

Diuréticos: se trata de píldoras para orinar, así se consigue la disminución del volumen sanguíneo.

Bloqueadores a, ß y a-ß adrenérgicos: actúan bloqueando los efectos de ciertas sustancias químicas del organismo. Algunos de ellos provocan que el corazón lata más lentamente y con menos fuerza y con otros se dilatan los vasos sanguíneos.

Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) y bloqueadores del receptor de angiotensina: la angiotensina II es un péptido vasopresor, que hace aumentar la presión y estos bloqueadores evitan su formación y así se logra la relajación de los vasos. Los que toman esta clase de medicamentos pueden sufrir un tos persistente.

Bloqueadores del canal del calcio: ayudan a disminuir el flujo de sangre y relajar los vasos sanguíneos. Pueden ser de corta o larga duración, aunque los de corta no se aconsejan para la hipertensión.

Vasodilatadores: como su nombre indica, su función es dilatar las arterias para disminuir la presión arterial.

Causas, consecuencias, manifestaciones clínicas y tratamiento para la hipotensión

Una causa obvia de la hipotensión o tensión baja es un exceso en pérdida de sangre (por ejemplo en una hemorragia) ya que baja considerablemente el volumen de plasma sanguíneo.

Cualquier cosa que conlleve una reducción de sal y agua de los tejidos y la sustitución por el agua de la sangre, tiene como consecuencia la hipotensión.

Como ejemplo tenemos la diarrea, una sudada excesiva y la exposición al frío. La hipotensión puede ser el resultado de un envenenamiento con una droga depresiva, como los barbitúricos, en choques (mentales) y poliomielitis (causada por un virus).

Hay un tipo de hipotensión que resulta de la fuerza de gravedad, cuando estamos tumbados y nos levantamos de golpe, y se denomina hipotensión ortostática. Para combatirla, nuestro cuerpo aprieta las pequeñas arterias en un movimiento reflejo cuando nos levantamos. Así ayuda a elevar un poco la presión arterial.

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